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" ... Eduard dijo:—Alice ¿eres feliz?—Sí —dijo Alice.—Yo estoy desesperado —dijo Eduard.—¿Te has vuelto loco? —dijo Alice.—No debimos haberlo hecho. No tenía que haber sucedido.—¿Qué se te ha metido en la cabeza? ¡Si eras tú el que quería!—Sí, quería —dijo Eduard—. Pero ese fue mi gran error y Dios nunca me loperdonará. Ha sido un pecado, Alice.—¿Pero qué te pasa? —dijo la muchachita con tranquilidad—. ¡Si eras tú el quesiempre decía que lo que quieres ante todo amor!Alice seguía sin encontrar respuestas, pero era mejor que no las encontrara porque loúnico que conseguía era excitar aún más la vengativa rabia de Eduard. Eduard seguía yseguía hablando y habló (utilizó incluso las palabras repugnancia y repugnancia física)hasta obtener por fin de aquel rostro sereno y tierno, suspiros, lágrimas y quejidos.Adiós —le dijo en la estación y la dejó llorando.Hasta varias horas después, en casa, cuando ya había desaparecido aquella extrañarabia, no se dio plenamente cuenta de lo que había hecho; se imaginó el cuerpo de ella,que aquella misma mañana había brincado desnudo ante él y, al darse cuenta de queaquel cuerpo hermoso se iba porque él mismo lo había echado voluntariamente, se llamóidiota y tuvo ganas de darse de bofetadas ... "Publicado Por : Milan Kundera" EL LIBRO DE LOS AMORES RIDÍCULOS "



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